La familia de la pequeña Kaori Patterson-Moore, de apenas 7 meses, asesinada por una bala perdida a principios de este mes, recorrió su vecindario en Brooklyn en una desgarradora procesión fúnebre la mañana del martes, en medio del dolor de la comunidad y mientras el presunto conductor implicado en el caso pedía perdón y aseguraba que no sabía que ocurriría el ataque.
Poco antes de las 8:30 a.m. del 14 de abril, familiares colocaron el diminuto ataúd rosado en la parte trasera de una carroza de cristal. Dolientes observaron con profunda tristeza; el nombre de Kaori estaba inscrito en el féretro, adornado con flores e imágenes de Minnie Mouse.

Foto de Dean Moses
Un caballo blanco tiró de la carroza por la avenida Lafayette, seguido por la madre, el padre y el hermanito de dos años de la bebé. Vecinos y testigos miraban con angustia; el tamaño del ataúd reflejaba la magnitud de la tragedia.
“Es un bebé, ese no es un ataúd de tamaño normal”, dijo Isaiah Greats, amigo de la familia. “Automáticamente llama la atención… no es fácil de ver”.

Foto de Dean Moses
El tiroteo ocurrió el 1 de abril, poco después de la 1:20 p.m., en la esquina de Humboldt y Moore. Una bala impactó en la cabeza de Kaori mientras su madre la paseaba en un cochecito. A pesar de los esfuerzos por salvarla, la menor murió poco después en el Hospital Woodhull.
La procesión pasó por el lugar del crimen y regresó a la funeraria Woodward, en Bedford-Stuyvesant. Dentro, el ambiente era de profunda tristeza: la bebé reposaba en un ataúd abierto rodeado de globos rosados, mientras muchos asistentes vestían de ese color o llevaban camisetas con su imagen. Flores, algunas con alas de ángel, llenaban el espacio.

El día anterior, familiares y amigos asistieron a un servicio fúnebre cargado de emoción, junto a figuras como el fiscal de Brooklyn, Eric González, y el reverendo Al Sharpton.
“Debemos convertir esta tragedia en una llamada de atención en nuestra comunidad”, dijo Sharpton. “Necesitamos la misma energía para detener la violencia entre nosotros”.
Raheem Jennings, padrino de la madre de la bebé, describió el momento como devastador. “Es algo irreal… simplemente horrible”, afirmó.

Sospechoso rompe en llanto y pide perdón: dice que “no sabía”
Ese mismo martes, el presunto conductor de escape, Matthew Rodríguez, de 18 años, fue trasladado a la Corte Criminal de Brooklyn tras ser extraditado desde Pensilvania, a donde huyó después del tiroteo. La policía lo arrestó el 3 de abril.
Las autoridades lo acusan de conducir el scooter junto a Amuri Greene, quien presuntamente disparó desde la parte trasera del vehículo. El ataque, que podría estar relacionado con pandillas, terminó con la muerte de Kaori.
Detectives escoltaron a Rodríguez esposado fuera del precinto 90 en Williamsburg, donde fue abordado por la prensa. Al ser cuestionado por nuestra publicación hermana, amNewYork, sobre qué le diría a la familia, respondió alterado:
“Yo no lo hice. ¡No sabía que iba a pasar!”
Cuando le recordaron que la víctima tenía solo 7 meses, se quebró en llanto mientras lo subían a una patrulla.
“No es mi culpa, yo no disparé. Prometo que no sabía… no sabía que él iba a hacerlo. No sabía que iba a jalar el gatillo”, repitió.
El traslado ocurrió el mismo día en que la familia despedía a la bebé en su comunidad, con su pequeño ataúd llevado en una carroza tirada por caballos.
Familiares recordaron que Kaori apenas comenzaba a decir sus primeras palabras y a dar sus primeros pasos.
“Todos la amaban. Apenas estaba empezando a decir ‘mamá’”, dijo una de sus abuelas.
Según la policía, Rodríguez y Greene chocaron contra otro vehículo durante la huida. Mientras Rodríguez escapó del estado, Greene terminó hospitalizado.
Rodríguez enfrenta múltiples cargos, incluyendo asesinato, intento de asesinato, posesión ilegal de armas, agresión, obstrucción a la justicia y manipulación de testigos. La investigación continúa.
-Traducción y edición por Karmina L. Fonseca





















