Los gatos de bodega están tomando protagonismo en la política de Nueva York con un nuevo proyecto de ley anunciado el miércoles para proteger a estos populares felinos en toda la ciudad.
El concejal de NYC, Frank Morano (R-Staten Island), presentó el 15 de abril el llamado “Bodega Cat Bill” (Intro. 1471), una iniciativa que busca apoyar a los pequeños negocios y, al mismo tiempo, garantizar la salud y el bienestar de los gatos que viven en estos establecimientos.
El proyecto eliminaría la prohibición vigente en la ciudad sobre la presencia de gatos en tiendas minoristas de alimentos y establecería un marco para regular su cuidado. Además, propone la creación de programas voluntarios —respaldados por la ciudad— que ofrecerían vacunación gratuita, así como servicios de esterilización y castración.
“Los gatos de bodega ya son una realidad en toda la Ciudad de Nueva York”, afirmó Morano. “Este proyecto reconoce esa realidad, apoya a los pequeños comerciantes y busca garantizar que estos animales estén sanos y bien cuidados. Es sentido común”.

La propuesta se basa en esfuerzos previos impulsados en el Concejo Municipal por el exconcejal y actual asambleísta Keith Powers, quien ya había intentado abordar este tema.
Un esfuerzo conjunto entre ciudad y estado
El debate no se limita a la ciudad. En la Legislatura estatal también avanza una propuesta similar. La asambleísta Linda Rosenthal (D-Upper West Side) presentó el año pasado un proyecto de ley que establecería pautas claras de salud y seguridad para garantizar el trato humano de estos gatos.
Si se aprueba la iniciativa estatal, el Departamento de Agricultura y Mercados de Nueva York tendría la responsabilidad de crear un estándar oficial de cuidado para los gatos que viven en tiendas minoristas en todo el estado.
Sin embargo, ambas propuestas no son idénticas. Actualmente, el Código de Salud de NYC prohíbe técnicamente la presencia de animales vivos en tiendas de alimentos. La legislación de Morano eliminaría esta restricción a nivel municipal, pero las regulaciones estatales tendrían que modificarse para que los dueños de bodegas puedan mantener gatos de forma completamente legal.
“Este es un paso incremental e inteligente”, explicó Morano. “Estamos eliminando barreras a nivel de la ciudad mientras trabajamos con el estado para lograr una solución más amplia”.
El proyecto también ordena a la Oficina de Bienestar Animal, en colaboración con el Departamento de Servicios para Pequeños Negocios, desarrollar programas de apoyo y educación para los comerciantes. Estos incluirían acceso a servicios veterinarios sin costo y materiales informativos en varios idiomas.

Apoyo comunitario y preocupaciones
Los defensores de la medida destacan que los gatos de bodega cumplen una función clave en el control de plagas, especialmente en una ciudad donde ratas y ratones representan un problema persistente. Además, señalan que estos animales forman parte del carácter cultural de muchos vecindarios.
“Este proyecto protegería a las tiendas que dependen de ellos para el control de plagas, al tiempo que valida el trabajo que los rescates han realizado durante años”, dijo Dan Rimada, del grupo Bodega Cats of New York. “Las 14,000 firmas en nuestra petición muestran que la ciudad está lista para este cambio”.
Mientras tanto, Rimada también ha buscado apoyo fuera del ámbito legislativo. Recientemente colaboró con la empresa de productos para mascotas Lesure para donar cajas de arena autolimpiables y camas a bodegas con gatos en toda la ciudad, brindando ayuda directa a estos animales.
Aun así, no todos están completamente de acuerdo con la propuesta. Algunos rescatistas, que trabajan directamente con gatos en condiciones precarias y a menudo utilizan sus propios recursos, han expresado preocupaciones importantes.
Meagan Licari, directora ejecutiva del rescate Puppy KittyNYCity, advirtió que, por cada gato bien cuidado, hay muchos otros que viven en malas condiciones: en sótanos, sin alimentación adecuada para fomentar el control de roedores, sin acceso a arena sanitaria y reproduciéndose sin control.
Licari señaló que el proyecto solo fomenta prácticas como la vacunación y la esterilización, pero no las exige. Esto, según ella, permitiría que algunos dueños mantengan gatos sin el cuidado adecuado y sin enfrentar consecuencias.
“Tal como está redactado, este proyecto permite que haya gatos sin supervisión veterinaria y sin repercusiones, lo que seguirá sobrecargando a la comunidad de rescate”, explicó.
También pidió al Concejo que incluya medidas claras de cumplimiento obligatorio, financiamiento adecuado y mayor disponibilidad de clínicas veterinarias.
Allie Taylor, presidenta de Voters for Animal Rights, coincidió en que la ciudad debería enfocarse en soluciones más amplias, como servicios accesibles de esterilización y castración, atención veterinaria asequible y apoyo para que las familias puedan cuidar a sus mascotas.
Morano, por su parte, reconoció que la iniciativa no es una solución definitiva, sino un primer paso hacia un enfoque más integral que proteja tanto a los gatos de bodega como a los dueños de tiendas en toda Nueva York.
























