Septiembre es reconocido a nivel nacional como el «Mes de Concientización sobre el Cáncer de Próstata», un momento ideal para conocer sobre los síntomas, las pruebas y los tratamientos para enfrentar esta peligrosa enfermedad que afecta a los hombres.
El cáncer de próstata es el cáncer más común entre los hombres en los Estados Unidos y la segunda causa más común de muertes relacionadas con el cáncer, según informa la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).
Cabe indicar que los hombres afroamericanos tienen más probabilidades de padecer cáncer de próstata y el doble de probabilidades de morir a causa de la enfermedad que los hombres de otras razas.
Teniendo en cuenta que la concientización requiere acción para marcar la diferencia, las autoridades y entidades de salud del país destacan la importancia de hacerse las pruebas de detección del cáncer de próstata, así como tomar en cuenta las formas de minimizar el riesgo y combatir su progresión.
Se anima a la comunidad a informarse sobre este mal, a compartir información con sus amigos y seres queridos, y a iniciar una recaudación de fondos para apoyar la investigación sobre la enfermedad y así reducir la mortalidad y el sufrimiento que provoca.
Señales de advertencia
La próstata es parte del sistema reproductivo masculino que produce semen. La glándula del tamaño de una nuez se encuentra debajo de la vejiga y rodea la parte superior de la uretra, el tubo que transporta la orina desde la vejiga. La FDA regula ciertas pruebas y tratamientos para el cáncer de próstata para garantizar su inocuidad y eficacia.
El cáncer de próstata es frecuentemente una enfermedad de crecimiento muy lento, que a menudo no causa síntomas hasta que se encuentra en una etapa avanzada. En ese momento, los síntomas pueden incluir dificultad para iniciar la micción (orinar), flujo de orina débil o interrumpido y micción frecuente, especialmente por la noche. Otros síntomas del cáncer de próstata avanzado pueden incluir dolor de espalda u otros huesos, debilidad y pérdida de peso involuntaria.
Pero estos síntomas pueden tener muchas otras causas además del cáncer de próstata, como un agrandamiento (benigno) de la próstata el cual es inofensivo. Si tiene alguna inquietud acerca de alguno de estos síntomas, comuníquese con su profesional de atención médica.
La mayoría de los pacientes con cáncer de próstata mueren por otras causas y muchos nunca saben que tienen la enfermedad. Pero una vez que el cáncer de próstata comienza a crecer rápidamente o se propaga fuera de la próstata, se vuelve peligroso.
Pruebas de detección
Un análisis de sangre que mide el antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés) puede usarse para ayudar en la detección del cáncer de próstata, aunque no se recomienda para detección en todos los casos. El PSA es una proteína producida por las células de la glándula prostática.
Otros factores que pueden ayudar a poner el PSA en contexto para comprender mejor el riesgo de cáncer de próstata incluyen la edad, la raza, los antecedentes familiares, el tamaño de la próstata, la infección o irritación del tracto urinario, los medicamentos y el ritmo de aumento del PSA.
Debido al uso generalizado de la prueba de PSA en Estados Unidos, el cáncer de próstata a menudo se detecta temprano. En algunos casos, el cáncer de próstata detectado puede crecer muy lentamente, lo que puede conducir a un tratamiento excesivo.
El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos –un panel voluntario e independiente de expertos nacionales en prevención y medicina basada en evidencia– recomienda no realizar pruebas de detección de cáncer de próstata basadas en el PSA en hombres de 70 años y mayores debido a los siguientes factores:
– La falta de datos de que la detección aumenta las tasas de supervivencia.
– El riesgo de un tratamiento excesivo, que provoca efectos secundarios en hombres que de otro modo nunca habrían experimentado ningún síntoma.
Para los hombres de 55 a 69 años, el grupo de trabajo recomienda una conversación individualizada sobre los riesgos y beneficios de las pruebas de detección.
Las imágenes de la próstata, como la resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés), pueden ayudar a detectar el cáncer de próstata. Si el riesgo de cáncer de próstata es alto, un profesional de la salud realiza una biopsia para extraer una muestra de tejido de la próstata y examinarla para determinar si hay presencia de cáncer y, de ser así, su grado de agresividad.
Cómo se trata este cáncer
– Cáncer de próstata localizado:
La radiación o la cirugía son los tratamientos preferidos para el cáncer de próstata localizado que corre riesgo de propagarse. Se puede administrar radiación después de la cirugía a ciertos pacientes si tienen un alto riesgo de tener algún resto de cáncer de próstata.
Los efectos secundarios del tratamiento del cáncer de próstata con cirugía o radioterapia pueden incluir efectos en la micción, disfunción eréctil y problemas intestinales.
– Terapia hormonal:
A veces, la radioterapia se combina con terapia hormonal (también llamada terapia de privación de andrógenos o ADT, por sus siglas en inglés). Los andrógenos, como la testosterona, son hormonas que pueden provocar el crecimiento de células cancerosas de próstata. La ADT detiene la producción de testosterona o directamente impide que actúe sobre las células del cáncer de próstata.
La terapia hormonal se puede administrar a pacientes con cáncer de próstata que ha recurrido después de la radiación o la cirugía y es la norma de atención para pacientes con cáncer que se ha propagado fuera de la próstata a otras áreas del cuerpo (enfermedad metastásica).
Los efectos secundarios de la ADT se deben en gran medida a la pérdida de testosterona y pueden incluir sofocos, aumento de peso, pérdida de densidad ósea, disfunción eréctil y fatiga.
– Cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración:
Algunos hombres que reciben tratamiento con terapia hormonal antes de experimentar la enfermedad metastásica pueden desarrollar una forma de cáncer de próstata resistente a la terapia hormonal normal (conocido como cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración).
La FDA ha aprobado 3 medicamentos para el cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración: apalutamida, enzalutamida y darolutamida. Estos medicamentos bloquean el efecto de la testosterona y hormonas similares sobre las células del cáncer de próstata.
Los pacientes que recibieron estos medicamentos en estudios clínicos estuvieron más tiempo sin desarrollar enfermedad metastásica que los pacientes que recibieron placebo; también vivieron más.
– Cáncer de próstata metastásico resistente a la castración:
En 2004, la FDA aprobó el docetaxel. Este es el primer fármaco de quimioterapia aprobado para el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (es decir, resistente a la terapia hormonal sola) que mostró un beneficio en la supervivencia, después de años de investigación que no lograron encontrar un tratamiento que prolongara la vida de los pacientes con cáncer de próstata metastásico.
Desde la aprobación del docetaxel, el número de terapias para el cáncer de próstata metastásico ha seguido creciendo. La FDA ha aprobado 6 terapias adicionales para el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración, todas las cuales han mostrado mejoras en la supervivencia y no están dirigidas a mutaciones específicas en el cáncer. Estos incluyen terapia hormonal, quimioterapia, una vacuna contra el cáncer y medicamentos radiactivos.
Además, la FDA ha aprobado 4 terapias para pacientes con tumores metastásicos resistentes a la castración que requieren pruebas de mutaciones específicas en el cáncer de próstata para determinar si el paciente puede ser candidato para el tratamiento. Algunas de estas terapias están aprobadas en combinación con una terapia hormonal, como abiraterona o enzalutamida.
– Cáncer de próstata metastásico sensible a la castración:
Para los pacientes con cáncer de próstata metastásico que no han sido tratados previamente, varios estudios importantes demostraron que agregar una terapia adicional, incluidas terapias hormonales (acetato de abiraterona, enzalutamida o apalutamida), docetaxel o darolutamida con docetaxel, mejoró su supervivencia. Para recibir docetaxel, los pacientes tienen que estar en condiciones de recibir quimioterapia.
Las tabletas de acetato de abiraterona también están aprobadas, en combinación con prednisona, para pacientes con cáncer de próstata metastásico de alto riesgo sensible a la castración, mientras que enzalutamida y apalutamida están aprobadas para todos los pacientes con cáncer de próstata metastásico sensible a la castración.



















