¿Se puede llevar un país entero dentro del corazón?
Para Frederico7, la respuesta es sí. Y Brasileirôu es la prueba. Su nuevo álbum nace de una idea sencilla pero poderosa: Brasil no es solamente el lugar donde nació, sino una energía, una memoria y una forma de enfrentar la vida que lo acompaña sin importar dónde se encuentre.
El artista y compositor brasileño-estadounidense, radicado en Austin, ha pasado más de dos décadas explorando los espacios entre culturas. Después de Exótico Americano, su debut como solista en 2019, Frederico7 regresa con un proyecto que reúne 12 canciones creadas entre Brasil y Texas y que combina ritmos afrobrasileños con soul, funk, bossa nova y otros sonidos que forman parte de su identidad musical.

El resultado es un álbum que él mismo describe como un “portal entre mundos”. En conversación con Noticia NY, Frederico7 cuenta cómo encontró el nombre Brasileirôu, qué cambió en él a través de los años y cómo sus recuerdos terminaron convirtiéndose en canciones. Sigue leyendo la entrevista completa.
El título Brasileirôu parece resumir buena parte de tu recorrido personal. ¿En qué momento te diste cuenta de que este era el concepto que unía todas estas canciones?
Hace dos años estaba en Brasil, en un viaje en el que estaba enseñándole a mi esposa algunos de los lugares donde crecí. Estábamos en un lugar muy hermoso entre São Paulo y Río de Janeiro, en una zona de la costa llamada la Costa Verde.
Tuve el privilegio de estar ahí, en la naturaleza, y después de un momento de meditación, de estar realmente en contacto con uno mismo, pensé: “Ay, Brasil, adentro de mí”.
No importa dónde esté en el mundo. He vivido en México durante varios años y después estuve en Austin, Texas, una ciudad con mucha música en vivo. Pero llevo ese carnaval adentro de mí.

Algunas de estas canciones fueron escritas a lo largo de casi 20 años. ¿Cómo fue volver a canciones creadas en etapas tan distintas de tu vida y descubrir que todavía tenían algo que decirte?
Fue un proceso bien interesante de contar una historia. Muchas cosas vienen de la intuición musical, de la vibración de las canciones. Pero entendí que, para mí, lo personal se mezcla mucho con lo universal.
Yo he cambiado mucho en esos años. Todos hemos pasado por una pandemia. He sido padre, he visto crecer a mis niñas y he tenido a mi esposa en mi vida. A medida que vamos creciendo y cambia nuestra definición de quiénes somos, esas canciones me ayudan a entender esa trayectoria.
Como dicen los sabios, uno no puede saber para dónde va si no siente sus raíces.
Aunque son temas universales, de los que todos pasamos, yo pongo en ellos esa visión y las herramientas que me dio la cultura brasileña para atravesar todo eso.


¿Hay alguna canción del álbum que hoy signifique algo completamente diferente para ti de lo que significaba cuando la escribiste?
Ay, caramba. Sí. El disco tiene doce canciones: nueve en portugués y tres en inglés. Una de las canciones en inglés es el único cover del disco, una canción de The Cure.
Yo tocaba A Forest en mi primera banda, cuando tenía 17 años. En ese momento vivía en el DF con mi familia. Brasil estaba pasando por una crisis económica y mi padrastro recibió una oferta para ir a México. Para mí fue una aventura: conocer una nueva cultura, aprender un nuevo idioma. Me enamoré de México.
Con los amigos que fui haciendo, tocábamos punk rock mezclado con cosas de América Latina, y A Forest estaba en nuestro repertorio. No la tocábamos muy bien, pero recuerdo la sensación de estar en un cuarto haciendo un palomazo con gente que tenía esa pasión por la música.
Ahora, 35 años después, volver a tocar la misma canción, pero reimaginada a la brasileña, fue muy especial. Transformé los acordes a un estilo de bossa nova y añadí percusión brasileña.
Esa canción se siente muy diferente hoy, pero mantiene esa misma pasión por las cosas que nos dan placer. Hay que tener pasión en la vida.
¿Qué elementos de la música brasileña están presentes en el álbum de una manera que quizá el público no identifica inmediatamente, pero que para ti son fundamentales?
Fui al estudio el primer fin de semana de grabación y estuvimos solamente dos músicos: yo y el percusionista brasileño Luiz Coutinho.
Luiz es una enciclopedia de ritmos africanos y brasileños. Nació y creció en Río de Janeiro y lleva muchos años en Austin. Fue una oportunidad para profundizar juntos en esos ritmos afrobrasileños para cada canción.
Ahí nació el disco: en mi guitarra acústica, las percusiones de Luiz y mi voz. Después se añadió la banda. En el corazón de cada canción están mi guitarra, mi voz y esos ritmos.
También hay violines y partes orquestadas por un maestro de música erudita brasileña. Tenemos África en los ritmos y los tambores, y Portugal y Europa en los violines y los instrumentos de viento.
Brasil tiene muchísimas influencias, y eso también está dentro de mí. Cuando hice mi prueba de ADN, aparecieron raíces del Mediterráneo, de Italia, Grecia y Egipto, además de los pueblos originarios de Brasil.
Y, por supuesto, también están el funk y el soul estadounidense de los años 70. Mezclamos esos vocabularios con la Música Popular Brasileira. Al fin y al cabo, también vivo en Austin, y el disco es un portal entre mundos.


Si tuvieras que explicar qué significa “Brasileirôu” a alguien que nunca ha escuchado la palabra, sin hablar de música, ¿cómo se lo explicarías?
Significa llevar Brasil en el corazón. Esa alegría que tenemos, aun cuando enfrentamos problemas. Los problemas de la vida siempre están, pero aun cuando estamos lidiando con ellos, tenemos la samba.
Entonces, brasileirar es llevar la vida con un poco de alegría en el corazón.
Si Brasileirôu es, como dices, un “portal musical”, ¿hacia dónde quieres llevar al oyente cuando termina el último tema?
El último tema es una reflexión abierta para la persona que está escuchando. Deja un espacio para que cada uno lo rellene con algo de sí mismo.
Eso es algo muy bonito del disco. No solamente te da algo, sino que también te da un espacio para sentir. Y eso es importante hoy en día, cuando casi no escuchamos discos enteros y muchas veces solo escuchamos los singles.
Escuchar Brasileirôu de principio a fin te da esa oportunidad de reflexionar sobre uno mismo.




















