El fiscal de distrito de Manhattan, Alvin L. Bragg, anunció el martes que un hombre de Nueva York se declaró culpable de defraudar a repartidores de comida por miles de dólares mediante un esquema de inversión fraudulento.
Mauricio Sevilla, de 42 años, se aprovechó de contactos dentro de la industria de entregas, prometiéndoles participaciones en las ganancias de una nueva aplicación llamada “Time 4 Comida”, que supuestamente estaba desarrollando, a cambio de inversiones, según documentos judiciales. Sin embargo, una vez que obtuvo miles de dólares de seis repartidores, cortó toda comunicación y la aplicación nunca se materializó, indicaron los denunciantes a los fiscales.
“Los repartidores confiaron en Mauricio Sevilla para invertir el dinero que tanto les costó ganar en una nueva empresa de entregas, solo para descubrir que su dinero fue robado y que la compañía nunca se creó”, dijo Bragg. “Con esta declaración de culpabilidad, estos neoyorquinos recuperarán su dinero”.
Sevilla llegó a un acuerdo para declararse culpable en la Corte Criminal de Manhattan por fraude en primer grado, tras estafar aproximadamente $7,500 a seis trabajadores, según los fiscales. No obstante, si paga la restitución completa y evita ser arrestado durante un año y medio, el cargo podría reducirse a fraude en segundo grado, de acuerdo con los términos del acuerdo.
Sevilla, a través de su abogado, no ofreció comentarios cuando nuestra publicación hermana, amNewYork, lo contactó el martes.
Los fiscales indicaron que Sevilla solicitó inversiones que iban desde menos de $100 hasta más de $5,000. Prometía a los trabajadores la oportunidad de generar mayores ingresos para sus familias que los que obtenían con plataformas como Uber Eats y DoorDash.
Las tensiones entre los repartidores y las plataformas tradicionales siguen siendo altas, ya que los trabajadores han luchado durante años por salarios justos y condiciones laborales dignas, especialmente después de la pandemia de COVID-19. Esfuerzos organizativos han logrado avances importantes, como acuerdos millonarios por robo de salarios, requisitos de seguridad y mejores condiciones laborales.
Sin embargo, el objetivo final —una aplicación de entregas propiedad de los trabajadores— aún no ha logrado establecerse en Nueva York. Ese era el sueño que Sevilla vendía.
Sevilla solía reunirse con repartidores en parques de Manhattan para hablar de esta supuesta “oportunidad de negocio”, a veces de manera individual y otras en grupo. Para dar mayor credibilidad al esquema, las víctimas señalaron que creó una página de Facebook para promocionar la falsa empresa, que supuestamente operaría en el bajo Manhattan y superaría a las aplicaciones existentes.
Además de las inversiones, las víctimas también pagaron por uniformes, tarifas de inscripción y suscripciones a los servicios de la aplicación.
Las víctimas enviaron dinero a través de Zelle y cheques, según los fiscales. Sevilla comenzó a recaudar los fondos fraudulentos entre septiembre de 2021 y febrero de 2022, pero no fue arrestado hasta diciembre de 2025. La empresa nunca se creó, y ninguna de las víctimas recibió participaciones, uniformes ni reembolsos.
Bragg agradeció a los investigadores y organizaciones colaboradoras, incluidos defensores de repartidores. También recordó a los neoyorquinos que, si creen ser víctimas de fraude, pueden comunicarse con la Oficina de Fraudes Financieros al 212-335-8900.
























