Hay canciones que no importa cuánto tiempo pase: basta escuchar los primeros acordes para regresar a una etapa de nuestra vida. A la casa de nuestros padres, a un viaje en carretera, a una tarde cualquiera con la música sonando de fondo. Cachas de Oro conoce bien ese poder. Con Lost & Found, la agrupación tomó cinco canciones que marcaron su propia historia y las llevó a su mundo sierreño. El resultado: más de un millón de streams y una nueva generación descubriendo canciones que quizá escucharon por primera vez en otra voz.

Pero la historia de Cachas de Oro va mucho más allá de las reproducciones. Hay amistad, pérdidas, recuerdos y una decisión que cambió para siempre el rumbo de la agrupación: seguir haciendo música después de la muerte de su fundador y vocalista, Joel Espinoza-Lira. Hoy, Juan Ricardo Cermeño Hernández, Kristian Espinoza Lira y Ángel Muñiz “Rayo” celebran lo que han construido y, al mismo tiempo, se preparan para una nueva etapa con su propuesta de Sierreño Sax.
Conversamos con ellos sobre las canciones que los hicieron mirar atrás, lo que los mantiene unidos y lo que sueñan con encontrar en la música. Aquí, sus historias, en primera persona.
Acaban de superar el millón de streams con Lost & Found. ¿Qué significa para ustedes ver que estas cinco canciones, que forman parte de sus recuerdos, ahora también están conectando con una nueva generación?
Ángel: Pienso que es algo muy bonito porque esa fue precisamente la finalidad del EP: llevar la nostalgia a la gente con canciones que en su momento fueron muy populares y que hoy en día quizá ya no son tan escuchadas por la nueva generación. Sí siento que fue algo muy bonito ver cómo dos generaciones, por decirlo así, se cruzaron y lograron conectar. Fue algo muy chido.
¿Cómo nació la idea de reunir canciones de artistas tan distintos como PXNDX, Shakira, Jesse & Joy, Ana Bárbara y Julieta Venegas en un mismo EP? ¿Qué tenían en común para ustedes?
Kristian: Nos basamos mucho en la nostalgia y en encontrar canciones que escuchábamos durante nuestra niñez, cuando éramos niños y nuestra mamá estaba trapeando y escuchando música, por ejemplo. Son canciones que nos traen recuerdos de nuestra infancia.

“Los Malaventurados No Lloran” se volvió viral en TikTok en 2025 y superó las 700 mil reproducciones. ¿En qué momento se dieron cuenta de que la canción estaba tomando una vida propia y qué representó ese éxito para la agrupación?
Ángel: Lo que pasó es que vimos en TikTok cómo empezó a agarrar fuerza porque había tres cosas que la hacían llamativa. Una, que era una canción de los 2000, de Panda, y que formaba parte de todo ese movimiento emo. Dos, que estaba hecha en regional, en sierreño, en un estilo tipo corrido. Y tres, que también hubo muchas ediciones de la canción en las que le ponían una voz japonesa.
Eran como tres cosas muy distintas y, en específico, era una canción de Panda, en versión de corrido y en japonés. Había videos con cosas como “mis sueños cuando estoy enfermo” y así. Eran tres elementos muy bizarros, por decirlo de alguna manera, y empezamos a ver que había muy buena respuesta de la gente.
Más que hacer covers, ustedes buscan llevar estas canciones a su propio universo sierreño. ¿Qué cambia cuando toman una canción que el público ya conoce y la convierten en una canción de Cachas de Oro?
Ricardo: Pues siempre que nosotros grabamos un cover tratamos de no perder lo que es la canción original. Sin embargo, lo que hacemos es mezclar nuestro estilo lo más que se pueda, que se note la diferencia y que la gente pueda decir: “Esto es Cachas de Oro”. Pienso que se trata de dejar nuestra presencia plasmada sin repetir demasiado la canción original.
La agrupación ha vivido una evolución importante desde su formación en San Antonio, incluyendo la pérdida de Joel Espinoza-Lira y la decisión de continuar con su legado. ¿Cómo ha influido toda esa historia en la música que hacen hoy y en la manera en que ven el futuro de Cachas de Oro?
Ángel: Creo que ha sido algo muy importante en la vida de cada uno de nosotros, tanto como personas como agrupación. Decidimos seguir adelante para continuar con el legado de nuestro compa Joel, hermano de Kris. Él nos dejó esta agrupación y yo creo que no hay mejor manera de honrar su memoria que seguir con la música, seguir con nuestra agrupación y, sobre todo, seguir unidos.
Porque antes de ser compañeros del grupo o del proyecto como tal, somos amigos, somos muy cercanos, como hermanos. Y yo creo que eso es lo bonito: seguir haciendo música, seguir unidos y, pues sí, creo que no hay nada más importante que seguir haciendo música juntos.

Después de este millón de streams, también están explorando el concepto de “Sierreño Sax”. ¿Qué pueden adelantar de esta nueva etapa y qué esperan que encuentre el público en el sonido que viene?
Kristian: Siento que estoy muy emocionado y feliz con esta nueva etapa que estamos empezando. Ya vamos a comenzar a soltar algunas canciones de este Sierreño Sax. Como que el nombre se explica solo. Es, más o menos, una mezcla de norteño sax con requinto y guitarras. Es algo… no sé, estoy muy emocionado. Es una mezcla muy buena.
Si pudieran regresar al momento en que comenzaron Cachas de Oro y contarles a esos primeros músicos que algún día superarían el millón de streams, ¿qué creen que les dirían?
Ángel: Yo creo que les diría que no desistiéramos, que siguiéramos juntos y que hiciéramos todo con el corazón. Que no nos desesperáramos, porque en esto es muy fácil enojarse o desesperarse. Hay muchas cosas que no dependen de uno. Hay bastantes factores que se toman en cuenta para lograr que la música sea escuchada.
Yo creo que se trata de tener paciencia, hacer todo con el corazón y seguir unidos como amigos. Eso es lo que yo les diría de mi parte.



















