‘Marero’ de Suffolk sentenciado a 520 meses de prisión por asesinatos y drogas

'Marero' de Suffolk sentenciado a 520 meses de prisión por asesinatos y drogas
Las víctimas de los pandilleros de la MS-13 fueron golpeadas y mutiladas con machetes en el pueblo de Brentwood, Long Island, NY. Foto: EFE

Un «Marero» del condado de Suffolk es sentenciado a 520 meses de prisión por delitos de asesinatos y drogas. En un tribunal federal en Central Islip, Jonathan Hernández, miembro de la camarilla Sailors Locos Salvatruchas Westside (Marineros) de La Mara Salvatrucha, también conocida como MS-13, una organización criminal transnacional, fue sentenciado a 520 meses de prisión por el juez de distrito de Estados Unidos, Gary R. Brown.

Hernández (también conocido como “Kraken” y “Travieso”) se declaró culpable en mayo de 2022 de cargos de extorsión en relación con su participación en el asesinato de Michael Johnson perpetrado el 28 de enero de 2016, el asesinato de Oscar Acosta ocurrido el 29 de abril de 2016, un intento de asesinato el 10 de agosto de 2016 y una conspiración para distribuir cocaína y marihuana.

«La sentencia es el resultado de las decisiones que tomó el acusado de cometer delitos graves en nombre de la camarilla Sailors de la MS-13, incluidos los brutales asesinatos premeditados de dos jóvenes, agresiones con armas peligrosas, intentos de asesinato y distribución de drogas», afirmó Breon Peace, Fiscal Federal para el Distrito Este de Nueva York.

«El período sustancial de encarcelamiento impuesto protegerá al público de más delitos cometidos por el acusado y espero que disuada a los jóvenes de unirse a esta pandilla depravada», expresó Peace quien anunció la sentencia acompañado de James Smith, Subdirector a Cargo, Oficina Federal de Investigaciones, Oficina de Campo de Nueva York (FBI), y Robert Waring, Comisionado Interino, Departamento de Policía del Condado de Suffolk (SCPD).

 

Mutilados a machetazos

 

Según los documentos judiciales y las declaraciones hechas durante el proceso de sentencia y declaración de culpabilidad, Hernández cometió los siguientes asesinatos con el fin de mantener o incrementar su estatus en la Mara Salvatrucha:

El 28 de enero de 2016, el líder local de la camarilla de los Marineros y otros miembros y asociados de la MS-13 estaban en Jocorena Deli en Brentwood, donde vieron a Michael Johnson, de 29 años, y afirmaron reconocerlo como miembro de la pandilla callejera rival Bloods. En ese momento, Johnson fue marcado como su “presa”, en referencia a su intención de matarlo.

Después de recibir la aprobación requerida del líder de los Marineros de Nueva York para cometer este asesinato, Hernández y varios otros miembros de la MS-13 fueron contactados por el líder de la camarilla local, les informaron del plan para matar a Johnson y les ordenaron que trajeran armas, incluida una machete y un bate de béisbol, a una zona boscosa en Brentwood.

Luego, el líder de la camarilla atrajo a Johnson a ese lugar de reunión apartado con el pretexto de fumar marihuana. Los miembros y asociados de la MS-13, incluido Hernández, le tendieron una emboscada por detrás: golpearon a Johnson con el bate, lo apuñalaron con un cuchillo y se turnaron para cortarlo con el machete. Huyeron al escuchar sirenas policiales en la zona. Posteriormente, Hernández y otros asociados de la MS-13 fueron ascendidos de rango por su participación en este asesinato.

Johnson fue denunciado como desaparecido por miembros de su familia. Menos de una semana después de su asesinato, el 2 de febrero de 2016, miembros del SCPD respondieron a una llamada al 911 sobre un cuerpo encontrado en el bosque por un transeúnte y recuperaron el cuerpo de Johnson. Una autopsia determinó que la causa de la muerte de Johnson fueron lesiones cortantes y contundentes.

En otro horrendo crimen, a principios de 2016, el pandillero Hernández y sus compinches decidieron “dar luz verde” a Oscar Acosta, de 19 años, por asesinato porque sospechaban que se estaba asociando con la pandilla rival de la Calle 18 después de alinearse previamente con la MS-13. El líder de los New York Sailors asignó roles en cuanto a qué miembros tomarían la iniciativa en la planificación y ejecución del crimen.

El 29 de abril de 2016, varios miembros de la MS-13 se encontraron con Acosta en una zona boscosa cerca de una escuela primaria en Brentwood, donde lo habían atraído con el pretexto de fumar marihuana. Golpearon brutalmente a Acosta con ramas de árboles, dejándolo inconsciente. Luego, ataron a Acosta de pies y manos, le envolvieron la boca con una prenda de vestir para evitar que hiciera ruido y convocaron a otros miembros de la MS-13, incluido el líder de los «Sailors» y Hernández, quienes llegaron juntos.

Los pandilleros cargaron a Acosta en la cajuela de un automóvil y se dirigieron a un área más apartada en Brentwood, cerca del abandonado Hospital Psiquiátrico Pilgrim State. Sacaron a Acosta, que todavía estaba vivo, del baúl del auto y lo llevaron al bosque, donde se turnaron para matarlo a machetazos. El asesinato fue supervisado por los líderes de la camarilla local. Luego, los «mareros» enterraron a Acosta en una tumba poco profunda.

El cuerpo de Acosta fue descubierto por las autoridades casi cinco meses después, el 16 de septiembre de 2016, durante la búsqueda de otra víctima de la MS-13. La causa de su muerte fue violencia homicida, incluidas heridas cortantes y contundentes en la cabeza y el torso.

«Es de esperar que la importante sentencia dictada brinde un sentido de justicia y cierre para las familias de las víctimas asesinadas por Jonathan Hernández. El Grupo de Trabajo contra Pandillas de Long Island del FBI, junto con nuestros socios encargados de hacer cumplir la ley, seguirán siendo implacables en nuestros esfuerzos para eliminar la amenaza que representa la violencia bárbara de la MS-13”, afirmó James Smith, subdirector a cargo del FBI.

«Las acciones de este asesino fueron bárbaras, carentes de humanidad y robaron a las familias un ser querido”, indicó el comisionado interino de policía del SCPD, Robert Waring. «Esta sentencia garantiza que Hernández nunca más tendrá la oportunidad de maltratar a otra persona. Continuaremos colaborando con nuestros socios encargados de hacer cumplir la ley para disolver esta empresa criminal y priorizar la seguridad de nuestra comunidad», apuntó.