El último fundador vivo del recorrido de la Maratón de la Ciudad de Nueva York a través de los cinco distritos recuerda cómo se gestó todo para transformar la competición en un evento de carácter internacional.
George Hirsch es el editor de «New York Magazine» y un entusiasta de mantenerse activo. A sus 92 años, sigue corriendo en la cinta y, hace un par de años, comenzó a practicar boxeo.
Aunque ha sido corredor toda su vida, Hirsch no empezó a tomarse este ejercicio en serio hasta la segunda mitad de la década de 1960. «La gente consideraba a los corredores un poco extraños, como bichos raros», recuerda Hirsch.
Todo eso cambió cuando el estadounidense Frank Shorter ganó el oro en la maratón de los Juegos Olímpicos de 1972. Además, durante la década de 1970, convergieron otros factores en torno a la práctica de correr.
«La conciencia sobre el cuidado personal y la puesta en forma —explica Hirsch—; el bienestar se convirtió en algo que permitía mejorar la calidad de vida».
La década de 1970 se considera la época en la que correr ganó una gran popularidad, lo que brindó a Hirsch y a sus cuatro cofundadores una excelente oportunidad para poner en marcha una maratón que recorriera toda la ciudad. Según Hirsch, por aquel entonces, «La idea de un maratón urbano era algo desconocido. No existía».
La ciudad de Nueva York celebró su primera maratón en 1970, la cual consistía en cuatro vueltas a Central Park. Sin embargo, Hirsch tenía una visión más ambiciosa de lo que NYC podía lograr en el ámbito del atletismo.
Para hacer realidad esa visión, Hirsch se unió a otros cuatro corredores apasionados, todos ellos personas influyentes y tenaces:
– Percy Sutton, presidente del distrito de Manhattan;
– George Spitz, un personaje inquieto y persistente en la vida pública neoyorquina —conocido por presentarse a diversos cargos municipales por pura afición y por hacer campaña a cualquier hora del día o de la noche—;
– Ted Corbitt, reconocido en la —por aquel entonces pequeña y muy unida— comunidad de corredores por haber sido el primer hombre afroamericano en representar a Estados Unidos en una maratón olímpico; y
– Fred Lebow, superviviente del Holocausto, originario de Arad (Rumanía) y presidente de New York Road Runners.

La maratón de los cinco distritos (5-Boro Marathon): ayer y hoy
Cuando Hirsch y sus cofundadores impulsaban su idea de crear una maratón que recorriera toda la ciudad, apenas encontraron resistencia. Por aquel entonces, NYC «estaba al borde de la bancarrota y la delincuencia estaba por las nubes», recuerda Hirsch.
Cinco décadas después, la ciudad neoyorquina ha experimentado muchos cambios, al igual que la maratón.
En la actualidad, los posibles participantes solo tienen un 1 % de probabilidades de ser admitidos en la prueba. La demanda para participar ha crecido enormemente desde 1976. Según Hirsch, New York Road Runners agota las plazas de sus eventos cada semana.
Una vez aprobado el recorrido y situado ya en la línea de salida en Staten Island, Hirsch contempló el entorno casi irreal que lo rodeaba junto al puente Verrazzano: helicópteros sobrevolando la zona y remolcadores lanzando chorros de agua.
El espectáculo continuó cuando, tras cruzar el puente Queensboro, los corredores giraron hacia la Primera Avenida. En ese punto de la carrera, Hirsch se dio cuenta de que, «incluso antes de terminar, ya sabíamos que esto iba a ser un éxito».
El recuerdo que Hirsch guarda con más cariño de aquella primera maratón de los cinco distritos es el de los instantes posteriores a cruzar la meta.
Completamente agotado, Hirsch divisó a Frank Shorter, quien había quedado en segundo lugar, por detrás de Bill Rogers. Ambos debían dirigirse al centro de la ciudad. Mientras salían de Central Park, Hirsch se volvió hacia Shorter, al darse cuenta de que le faltaba algo fundamental para poder llegar al downtown (la parte baja de la ciudad):
«—Frank, no tengo dinero. —Él respondió que tampoco tenía. Así que empezamos a hacer autostop en Central Park West. Se detuvieron dos hombres que habían venido desde Filadelfia para ver la maratón. Nos subimos y nos preguntaron a dónde íbamos. Entonces, uno de ellos miró por el retrovisor y exclamó: “¡Dios mío, es Frank Shorter!”. Yo le dije: “Vamos a la calle 32”. Y el conductor respondió: “¿Qué tal Miami?”».
A Bill Rodgers, sin embargo, le esperaba una situación bastante más sombría tras haber experimentado la euforia suprema de cruzar la meta en primer lugar. Mientras llevaba su trofeo hacia el lugar donde había aparcado, se llevó una desagradable sorpresa: su coche ya no estaba allí; se lo había llevado la grúa.
Gary Muhrcke: Ganador de la primera maratón de NYC
Tras convertirse en el primer ganador de la maratón de Nueva York en 1970 —cuando la prueba consistía simplemente en dar cuatro vueltas a Central Park—, Gary Muhrcke siguió corriendo tras la creación de la maratón que recorre los cinco distritos («5-boro marathon»).
Aunque alcanzó la gloria en la edición de 1970, él prefiere la variedad de terrenos que ofrecía el nuevo recorrido por los cinco condados. «Correr una maratón dando vueltas a un circuito no es lo más divertido del mundo», comenta Muhrcke.
Aunque ya no entrena para completar los 42,195 kilómetros (26,2 millas), Muhrcke sigue al tanto de cómo ha evolucionado este deporte. En la época en que él participó en la maratón, el cronómetro se detenía a las 4 horas, ya que los participantes eran mucho más competitivos en cuanto a sus tiempos de carrera.
«Eran corredores mucho más serios», señala Muhrcke; «hoy en día, la gente participa más bien por cumplir un objetivo personal, algo que tenían en su lista de deseos».
El papel de la maratón en la ciudad desde sus inicios
Desde su creación en 1976, la maratón de los cinco distritos ha servido como un elemento unificador para la ciudad. Hirsch cita los atentados del 11 de septiembre como un ejemplo destacado: ocurrieron apenas seis semanas antes de la celebración de la maratón.
Los neoyorquinos necesitaban la maratón como una herramienta para fomentar la camaradería tras un suceso tan devastador como el 11-S.
La cantidad de espectadores superaba a la de los participantes, dado que, según explica Hirsch, «un tercio de los corredores proviene del extranjero».
Para Hirsch, es precisamente este carácter internacional lo que distingue la maratón de la ciudad de Nueva York (TCS New York City Marathon) de los demás:
«Boston es tradicional; Chicago y Berlín son recorridos llanos y rápidos; pero Nueva York destaca por su dimensión internacional. Es, en cierto modo, una ciudad global. Por tanto, es la maratón global».
(Con reporte de Aidan Levin, de AMNY.com)








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