Una nueva era comenzó el viernes en la Catedral de San Patricio, donde el arzobispo Ronald Hicks asumió oficialmente como el undécimo líder de la Arquidiócesis de Nueva York durante una misa y ceremonia que se extendieron por varias horas.
El nuevo arzobispo, nacido en Chicago y ahora al frente de 2.8 millones de católicos en Nueva York, recibió aplausos y muestras de entusiasmo tanto dentro como fuera del icónico templo de Midtown, conocido por su predecesor, el cardenal Timothy Dolan, como “la parroquia de Estados Unidos”.
El área de Midtown se llenó de miembros del clero, mientras monjas y otras personas de fe caminaban entre taxis amarillos y trabajadores rumbo a sus empleos para asistir a la histórica conmemoración.

Fotos: Dean Moses
La ceremonia comenzó poco después de las 2 p.m. del 6 de febrero y siguió estrictamente el rito católico. Hicks inició el servicio al golpear tres veces las enormes puertas del templo con un martillo dorado, antes de que se abrieran.
Una vez dentro, una multitudinaria procesión de clérigos lo condujo hasta el altar de la catedral. El cardenal Dolan —cuya renuncia fue aceptada por el papa León XIV a finales del año pasado al cumplir la edad obligatoria de retiro de 75 años— presidió la misa hasta el momento oficial del relevo.

Fotos: Dean Moses
Dolan entregó a Hicks su báculo pastoral, marcando así el primer cambio de liderazgo en la arquidiócesis desde 2009. El cardenal Christophe Pierre, nuncio apostólico de Estados Unidos, representó al papa León XIV y leyó en voz alta la carta oficial que anunciaba el cambio de mando.
Ante cientos de fieles que llenaron los bancos de la catedral, Hicks recibió la Carta Apostólica, la levantó sobre su cabeza y la mostró a los presentes, gesto que simbolizó la transición de autoridad.

Fotos: Dean Moses
En su primera homilía como arzobispo de Nueva York, Hicks centró su mensaje en la gratitud y en impulsar la misión de la Iglesia católica a través del servicio a todos los neoyorquinos.
“Hoy, en el contexto de esta Eucaristía, mi corazón está lleno de gratitud. Y al comenzar como el undécimo obispo de la Arquidiócesis de Nueva York, quiero empezar con gratitud”, expresó Hicks. “Gracias por sus oraciones, gracias por su entusiasmo”.
El arzobispo señaló que su llegada marca un nuevo capítulo para la Iglesia en Nueva York, uno enfocado más en sumar a otros que en mirarse a sí misma.
“Este es un llamado a ser una Iglesia misionera, no un club privado. Un club existe para servir a sus miembros. La Iglesia, en cambio, existe para salir y servir a todas las personas”, afirmó. “No es una crítica, sino una invitación a renovarnos constantemente. Existimos para seguir a Jesús”.
El mensaje pareció marcar un cambio inmediato de tono respecto al cardenal Dolan, identificado con posturas más conservadoras. Hicks, en contraste, ha mantenido una línea más de centroizquierda, alineada con las enseñanzas del papa León XIV y del fallecido papa Francisco.

Fotos: Dean Moses
Entre los miles de asistentes se encontraban funcionarios electos como el contralor de la ciudad de Nueva York, Mark Levine, y la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin. El alcalde Zohran Mamdani no asistió a la ceremonia, pero felicitó a Hicks a través de redes sociales.
“Felicidades al arzobispo Ronald Hicks por su investidura y bienvenido a la ciudad de Nueva York. Sé que el arzobispo Hicks y yo compartimos un compromiso profundo e inquebrantable con la dignidad de todo ser humano, y espero trabajar juntos para crear una ciudad más justa y compasiva donde cada neoyorquino pueda prosperar”, escribió Mamdani.

















