Fanáticos, familiares y músicos se reunieron el lunes en la Catedral de San Patricio para despedir a la querida figura de la salsa Willie Colón.
Colón fue trombonista, cantante, director de orquesta, compositor y productor que ayudó a revolucionar la música salsa al combinar ritmos afrocaribeños con elementos de R&B, funk y jazz. Su trabajo ayudó a definir el sonido de la salsa neoyorquina y a llevar el género a una proyección internacional.

Foto: Marina Samuel
Fanáticos de todo el mundo llegaron a la emblemática catedral de Midtown para asistir a la misa fúnebre. La familia de Colón dijo que el músico había pedido en vida que sus servicios se realizaran en St. Patrick’s Cathedral.
El obispo auxiliar del Bronx, Joseph A. Espaillat, dirigió las oraciones por Colón. Durante la ceremonia, recordó cómo la música del artista marcó a varias generaciones y relató que escuchar su canción de 1973 El Día de Mi Suerte fue lo que lo inspiró a interesarse por el trombón cuando era niño.
Para muchos de los asistentes, la música de Colón forma parte de recuerdos personales y de la identidad cultural, lo que atrajo a dolientes de diversos orígenes.
Después del funeral, cientos de personas se reunieron en los escalones de la catedral, muchos con lágrimas en los ojos. Cuando sacaron el féretro, trombonistas interpretaron el icónico riff de La Murga, su éxito de 1970 grabado con su colaborador de muchos años Héctor Lavoe durante su etapa con Fania Records.
Colón nació como William Arturo Colón Román, hijo de padres puertorriqueños en el South Bronx. Criado en gran parte por su abuela, fue introducido a la música latina desde muy joven. En su adolescencia se unió al entonces emergente sello Fania Records, que se convertiría en el epicentro del movimiento salsero en Nueva York.

Foto: Marina Samuel
Durante una carrera de seis décadas, Colón creó más de 40 álbumes y vendió más de 30 millones de discos en todo el mundo.
El cantante falleció el 21 de febrero a los 75 años tras ser hospitalizado por problemas respiratorios en NewYork-Presbyterian Hospital en Bronxville, Nueva York.
“Willie era un muchacho del South Bronx que nació con un don y un hambre de triunfar”, dijo su hijo Alejandro Colón durante su elogio fúnebre. “Absorbía la esencia de cada calle por la que caminaba: los olores, los sonidos”.
“Todos conocen a Willie ‘El Malo’, Willie El Salsero, Willie el compositor, incluso Willie el sheriff, pero para nosotros era papá”, dijo Diego Colón en su homenaje.
Más allá de la música, Colón también incursionó en la vida pública. Trabajó en las administraciones de los alcaldes David Dinkins y Michael Bloomberg, y posteriormente se postuló sin éxito para el Congreso en 1994 y para defensor público de la ciudad de Nueva York en 2001.
También pasó parte de su carrera en el ámbito de la seguridad pública, sirviendo como sheriff adjunto y más tarde como teniente adjunto en el Departamento de Seguridad Pública del condado de Westchester.
Tras su muerte, algunos fanáticos de la salsa reflexionaron sobre el contraste entre la imagen rebelde y desafiante de Colón en sus inicios en la salsa y sus posturas políticas en años recientes. En sus redes sociales expresó un abierto apoyo a Donald Trump y compartió mensajes que críticos calificaron como racistas y xenófobos.
Colón fue sepultado en una ceremonia privada después del funeral público.
















