Mensaje de esperanza del Pastor Carlos Luis Vargas, de Freeport Bible Center

Carlos Luis Vargas, pastor general de Freeport Bible Center
Carlos Luis Vargas, pastor general de Freeport Bible Center. Foto: FBC

Compartimos con nuestros amigos lectores el mensaje del Apóstol y Pastor Carlos Luis Vargas quien dirige Freeport Bible Center, casa de Dios ubicada en Long Island que celebra 39 años impulsando su misión de alcanzar e influenciar al mundo a traves de construir una iglesia Cristo-céntrica, basada en la palabra, empoderando gente para liderar e impactar en todas las esferas de la vida.

“Gratis”

Cuando alguien nos ofrece algo y nos dice que es “gratis”, lo primero que pensamos es que debe haber algo escondido detrás de la generosa “Oferta”.

Lo segundo que pensamos es que si algo se ofrece gratis debe ser de mala calidad o de poco valor.
Lo tercero que puede llegar a nuestra mente es que no se nos está diciendo toda la verdad acerca de dicha oferta, y seguro pueden venirnos muchos otros pensamientos y dudas.

Desde niño se me enseñó que nadie da nada gratuitamente.

Mi padre solía decir, si algo suena como demasiado bueno, seguramente no lo es.

Nosotros los latinoamericanos venimos de naciones cuyos gobiernos y ricos no se distinguen por ser filántropos, ni muy generosos. Es por eso que nuestra primera reacción a cualquier ofrecimiento de esa índole es dudar, pues no sabemos cuál limpio sea el corazón del que ofrece.

Sólo gente de limpio corazón, llenos del amor al prójimo y con corazones compasivos pueden sacrificarse para auxiliar a los que están en dificultad sin esperar nada a cambio.

El mayor acto de generosidad jamás realizada por un hombre la realizó Jesucristo hombre.
La Biblia dice de Él: Y ya sabéis de la Gracia de Cristo Jesús, quien, por amor a nosotros, siendo rico se hizo pobre, para que por su pobreza nosotros fuésemos enriquecidos. 2da. Corintios 8:9

¿Cómo lo hizo?

Siendo el creador de todos y todas las cosas, dejó su trono de Gloria en los cielos para venir a servir a los hombres. Sirvió a los que lo merecían y a los que no. Los sirvió incondicionalmente. Anduvo en la tierra haciendo bienes, sanando enfermos, libertando personas perturbadas mentalmente, alimentando multitudes de hambrientos y libertando a muchos de la esclavitud del pecado. Lo más significativo no era su poder sobrenatural, sino su amor infinito para hacerlo gratuitamente.

¿Qué busca Él a cambio?

Que demos por gracia, lo que por gracia de Él hemos recibido. Que seamos imitadores de Él, como hijos amados, generosos, amables, hospedadores, que demos de comer al hambriento y vistamos al desprovisto con su amor.

¿A cambio de qué?

A cambio de lo que Él ya hizo por nosotros, Por pura Gracia.