Estudiantes de CUNY enfrentan un mercado laboral brutal en Nueva York, especialmente los estudiantes latinos

CUNY
Estudiantes de CUNY enfrentan un mercado laboral brutal en Nueva York, especialmente los latinos, que necesitan apoyo y planificación temprana para que sus títulos se traduzcan en empleo y movilidad económica.
Getty Images

Un nuevo informe del Center for an Urban Future (CUF), From Degree to Career: Why Strengthening Employer Partnerships at CUNY Is Key to Boosting Career Success for New Yorkers, revela que Nueva York enfrenta un mercado laboral particularmente difícil para los recién graduados. Según el estudio, los empleos de nivel inicial en la ciudad han caído más de un 37% desde 2022, afectando directamente a estudiantes de CUNY, muchos de ellos latinos, que buscan iniciar su carrera profesional.

Eli Dvorkin, Director de Política Editorial del CUF, explica la complejidad del panorama laboral: “Cuando los jóvenes te dicen que este mercado laboral es brutal, créelos. Los datos muestran que los neoyorquinos que se gradúan hoy ingresan a una de las peores economías para talento de nivel inicial en años, si no décadas. Mientras más neoyorquinos buscan títulos universitarios como entrada a la clase media, si no hay trabajos disponibles al final, eso eleva la responsabilidad de los responsables de políticas y de la universidad urbana más grande de la ciudad para asegurar que esos títulos se traduzcan en carreras y movilidad económica.”

CUNY
A pesar de los avances en tasas de graduación, los estudiantes latinos de CUNY enfrentan obstáculos adicionales, como empleo a tiempo parcial y acceso limitado a pasantías pagadas, que dificultan su ingreso al mercado laboral.

Dvorkin destaca que la situación es resultado de múltiples factores. Algunos sectores aún no se han recuperado completamente de la pandemia, mientras que otros sobre contrataron durante la recuperación y ahora recortan personal. Además, las tasas de interés más altas, la incertidumbre económica global y los avances en inteligencia artificial influyen en las decisiones de contratación, reduciendo las oportunidades de nivel inicial. “Estamos viendo empleadores que deciden contratar menos porque la inteligencia artificial puede asumir ciertas tareas que antes realizaba talento joven”, señala Dvorkin.

 

CUNY
Eli Dvorkin, Director de Política Editorial del CUF.Foto: Melissa Lent

Desafíos adicionales para los estudiantes latinos

El impacto es particularmente fuerte en los estudiantes latinos de CUNY, quienes representan una parte significativa de la población universitaria. Muchos de estos estudiantes trabajan a tiempo parcial o incluso completo mientras estudian para cubrir sus gastos, limitando el tiempo que pueden dedicar a pasantías, redes profesionales y exploración de carreras. Esta situación se refleja en las tasas de graduación y los resultados laborales: en los colegios comunitarios de CUNY, solo el 19% de los estudiantes completa su título en tres años, frente al 26% de los estudiantes blancos. Para los hombres hispanos, la cifra baja a 16,6%. En los colegios superiores, únicamente el 51% de los estudiantes latinos obtiene un título en cuatro años.

La brecha salarial también es significativa. Aunque la mediana de ingreso para todos los graduados de CUNY un año después de graduarse es de $57,000, los graduados hispanos perciben una mediana de $51,000. Esto demuestra que, aunque los títulos de CUNY siguen siendo una vía de movilidad económica, los estudiantes latinos enfrentan barreras adicionales que afectan sus oportunidades de ingresos y desarrollo profesional.

CUNY

Según Dvorkin, uno de los desafíos centrales es que los estudiantes latinos tienen menos tiempo y recursos para involucrarse en experiencias que faciliten la transición al mercado laboral. Muchos combinan estudios con trabajo, cuidado de familiares y responsabilidades domésticas, lo que limita su participación en actividades extracurriculares o pasantías no remuneradas. Por ello, enfatiza la necesidad de integrar la preparación profesional dentro del currículo académico, no solo como actividades opcionales.

Para abordar estos retos, CUNY ha lanzado iniciativas como CUNY Beyond, enfocadas en incrementar pasantías pagadas y fortalecer la conexión con empleadores. Dvorkin resalta que los programas que ya existen muestran resultados positivos: “Los estudiantes que participan en estas iniciativas ven el doble o triple de resultados en colocación laboral e internados que sus compañeros que aún no acceden a estos programas. El problema es que estas iniciativas todavía no alcanzan la escala de toda CUNY, que tiene casi un cuarto de millón de estudiantes distribuidos en 25 colegios”.

El experto recomienda a los estudiantes tomar la iniciativa desde temprano: consultar con sus asesores académicos y departamentos sobre programas de apoyo, explorar oportunidades de pasantías y desarrollar redes profesionales. “No esperen hasta el último año para pensar en su carrera. Empiecen desde el principio a mapear un plan: qué cursos tomar, qué pasantías buscar, y cómo conectar con empleadores desde el primer año”, sugiere Dvorkin. Además, aconseja construir capital social a través de experiencia práctica y proyectos que demuestren habilidades más allá de las calificaciones académicas, dado que en el mercado laboral actual la experiencia práctica a menudo pesa más que los títulos o las notas.

CUNY

Dvorkin también enfatiza la responsabilidad de los líderes de la ciudad y del gobierno estatal: invertir en programas de éxito profesional, expandir las pasantías pagadas y facilitar la conexión entre empleadores y estudiantes a través de infraestructura tecnológica como sistemas de gestión de relaciones con empleadores (CRM). Según él, la ciudad podría liderar con el ejemplo al ofrecer oportunidades laborales a graduados de CUNY dentro del gobierno municipal, incentivando al sector privado a hacer lo mismo.

“Para muchos estudiantes latinos e inmigrantes, CUNY es la principal vía hacia la clase media. Pero si esa vía falla, las consecuencias para la ciudad son enormes. Los gaps no son solo académicos: se traducen en salarios más bajos y menos oportunidades”, advierte Dvorkin. Por ello, la expansión de programas exitosos a toda la universidad es clave para asegurar que más estudiantes latinos puedan convertir su educación en empleo estable y bien remunerado.

En conclusión, el panorama laboral para los graduados de CUNY es difícil, y los estudiantes latinos enfrentan obstáculos adicionales por sus responsabilidades laborales y familiares. Sin embargo, existen estrategias y programas que pueden ayudarlos a mejorar sus oportunidades: participación temprana en pasantías, desarrollo de capital social, y uso activo de recursos universitarios. Según Eli Dvorkin, la combinación de iniciativas institucionales escaladas y la proactividad de los estudiantes es fundamental para transformar un título universitario en un camino efectivo hacia la movilidad económica y la estabilidad profesional.