Cuando los neoyorquinos deciden convertirse en policías, una de las razones más comunes para prestar juramento es el deseo de ayudar a los demás y salvar vidas. El oficial Freddy Cerpa, del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), puede decir que cumplió ese objetivo por partida doble, en cuestión de semanas.
Cerpa no es reconocido como héroe por desenfundar su arma ni por enfrentarse al peligro, sino por mantener la calma en situaciones de vida o muerte y salvar la vida de dos bebés.
El primer incidente ocurrió el 7 de diciembre, cuando Cerpa se encontraba fuera de servicio en su casa de Long Island. Una vecina corrió a pedirle ayuda desesperadamente. La madre, angustiada, sostenía en brazos a su hija de un año, quien había dejado de respirar tras aparentemente ahogarse con mucosidad mientras padecía un resfriado. Cerpa actuó de inmediato y realizó la maniobra conocida como “golpes en la espalda”, una técnica que los policías aprenden en la academia. Con este procedimiento logró despejar la obstrucción y salvar a la niña antes de que llegaran los paramédicos.

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“Conocía a la niña y a su madre; ella me ayudó en un momento muy difícil cuando mi mamá estaba enferma de cáncer”, contó el oficial Cerpa. “Me alegró poder devolverle el favor ayudando a su hija en un momento de necesidad. Cuando una madre acude a ti pidiéndote ayuda para salvar la vida de su hijo y deposita esa confianza en ti, es mucha presión, pero también significa mucho. Poder ayudarla fue muy gratificante”.
Semanas después, el 16 de enero, Cerpa volvió a salvar la vida de un niño, esta vez con apoyo. La oficial Megan Ficken respondió a una llamada en un edificio de apartamentos cerca de Watson Avenue y Manor Avenue, en el Bronx, poco después de las 6 p.m. de ese viernes. Una familia había llamado al 911 en estado de pánico para reportar que su hijo de 2 años no respondía tras aparentemente ahogarse.

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“Entramos corriendo al edificio y subimos seis pisos. Al llegar, el bebé estaba en el suelo, con los ojos cerrados; estaba inconsciente. Lo levanté porque sabía que, si se está ahogando, hay que desalojar lo que obstruye la vía aérea. Lo coloqué sobre mi rodilla y, sinceramente, no sentía que respirara”, recordó la oficial Ficken. “Empecé a aplicar los golpes en la espalda y en ese momento llegó el oficial Cerpa”.
Por segunda vez en menos de un mes, Cerpa se encontró frente a un niño que se estaba ahogando y, como antes, no dudó en actuar.
“Observé a la oficial Ficken realizando los golpes en la espalda”, recordó Cerpa. “Cuando se dio cuenta de que yo estaba allí, me pidió que me sentara a su lado para ayudarla. Otro oficial nos hizo espacio y, desde ahí, trabajamos juntos para asegurarnos de que el bebé estuviera bien”.
Ambos policías lograron reanimar al niño, quien fue trasladado por el servicio de emergencias médicas al Hospital Jacobi, donde fue reportado en condición estable.
Según la oficial Ficken, la familia del niño se mostró muy emocionada y agradecida. Para Cerpa, haber salvado a dos niños —uno conocido y otro desconocido— no marcó diferencia: lo importante fue salvar una vida.
“Un niño es un niño, lo conozca o no”, dijo Cerpa. “Siempre doy el 110%”.

















