A ti o a tu pareja les acaban de diagnosticar una enfermedad cardíaca. ¿Cómo se lo dirán a sus hijos?
En primer lugar, ten en cuenta que no será una sola conversación; será una serie de conversaciones, dice la Dra. Jennifer Connor-Smith, psicóloga clínica con sede en Portland, Oregón. Prepara lo que quieres decir y termina la conversación con una actitud abierta al diálogo. Además, asegúrate de empezar cuanto antes.
«Es fácil que los padres se preocupen por la posibilidad de decir algo incorrecto y terminen posponiendo la conversación», dice. «Es importante saber que decir algo imperfecto con amor y buenas intenciones es mejor que una conversación que nunca ocurre».
Aquí te explicamos cómo empezar:
– Elige un buen momento:
¿Cuándo está tu hijo más receptivo a una conversación seria? ¿Justo antes de acostarse? ¿En el coche? ¿Mientras dan un paseo por el barrio? Connor-Smith recomienda pensar detenidamente en el mejor momento para tener la conversación antes de empezar.
– Da la información poco a poco:
No todos los niños preguntarán directamente si vas a morir. Algunos tendrán preguntas más prácticas. Quizás quieran ver un modelo de corazón para comprender lo que está sucediendo. Otros querrán saber si tu enfermedad significa que se cancelarán las vacaciones de la próxima semana. Da la información lentamente y espera a que surjan las preguntas.
«Cuando los niños hagan preguntas, pídeles que te cuenten lo que están pensando o si tienen alguna preocupación en particular en ese momento», recomienda. «Cuanta más información obtengas de ellos, mejor comprenderás lo que piensan».
– Explícales que no es culpa suya:
Dado que algunos niños pueden culparse a sí mismos por la enfermedad de uno de sus padres, es importante dejar claro que no tienen la culpa.
«Los niños más pequeños pueden preocuparse de haber causado tu enfermedad cardíaca porque quizás hayan dicho ‘Te odio’ en el pasado cuando estaban enfadados», dice Connor-Smith. «Asegúrate de decirles que la enfermedad no es culpa suya y que hay cosas que puedes hacer para mejorar las cosas, como hacer ejercicio y comer de forma saludable».
– Haz que se sientan seguros:
Las malas noticias sobre la salud pueden hacer que los niños se preocupen por un cambio en la rutina diaria, dice Connor-Smith. Disipe estos miedos explicándoles qué cambios experimentarán en su día a día y cuánto durarán, desde quién los recogerá en la escuela cuando usted tenga una cita médica hasta quién les preparará su almuerzo favorito.
«Este es un buen momento para aceptar la ayuda de los amigos», dice. «Si se ofrecen, pídales que le ayuden a preparar los almuerzos y a recoger a sus hijos de las actividades deportivas. Mantener sus rutinas les ayudará a sus hijos a sobrellevar mejor la situación».
– No hable de sus preocupaciones:
Según Connor-Smith, el mayor error que pueden cometer los padres es compartir sus preocupaciones personales con sus hijos, por ejemplo, el costo económico del tratamiento y cómo afectará a su trabajo. Ella afirma: «Esas son preocupaciones de adultos. No deben compartirse con los niños; solo les causarán más ansiedad e impotencia».
— Cortesía de la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association – AHA)


















