Chela De Ferrari da voz a un Hamlet inclusivo con actores con síndrome de Down

Hamlet
Foto cortesía de Teatro La Plaza

Cuando Jaime Cruz, acomodador de Teatro La Plaza con síndrome de Down, le confesó a la directora peruana Chela De Ferrari que también era actor, ella sintió un choque inesperado: vio reflejados sus propios prejuicios e ignorancia como en un espejo. Esa conversación, sencilla y profunda a la vez, se convirtió en el catalizador de Hamlet de Teatro La Plaza, una producción que no solo reinterpreta el clásico de Shakespeare, sino que lo hace a través de las voces y experiencias de ocho actores con síndrome de Down.

“Después de hablar con Jaime, surgieron nuevas preguntas”, recuerda De Ferrari. “En lugar de preguntarme si podían adaptarse al teatro que ya conocemos, empecé a imaginar qué pasaría si su presencia transformara el teatro tal como lo concebimos. Si, en lugar de intentar que encajaran en un molde preexistente, dejábamos que su manera de estar en el mundo, de hablar, de pensar y de relacionarse con el texto cambiara la forma de contar la historia. Ese encuentro fue el verdadero punto de partida del proyecto”.

Hamlet
Foto cortesía de Teatro La Plaza
Hamlet
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En esta versión, Hamlet no es uno solo, sino muchas voces. Los actores interpretan a Hamlet, Ofelia y otros personajes, fusionando sus vidas con las del príncipe de Dinamarca. “Cuando el elenco se apropia de Hamlet, el texto se ilumina de otra manera. La vulnerabilidad y la alienación de Hamlet resuenan con sus experiencias. No aparecen temas nuevos, sino que ciertos aspectos del texto se vuelven más visibles: la fragilidad, el deseo de ser escuchados, la necesidad de ser tomados en serio. Shakespeare deja de sentirse como un monumento intocable y se vuelve vivo, cercano, humano”, explica la directora.

En un momento en que la diversidad y la inclusión retroceden en muchos espacios, esta obra se erige como acto de resistencia. “Poner a actores con síndrome de Down en el centro de uno de los textos más emblemáticos del teatro occidental es político. Pero lo más profundo ocurre en la experiencia del público: ver cómo se apropian de Hamlet con inteligencia, humor y sensibilidad cambia la idea de quién puede ocupar el centro del escenario. Esta obra abre una grieta en la noción de que solo ciertos cuerpos y voces pueden portar los grandes textos del repertorio”.

Hamlet
Foto cortesía de Teatro La Plaza

Multiplicar a Hamlet también rompe con la idea del héroe único. “Hamlet son muchas voces, muchas sensibilidades, múltiples maneras de habitar el mundo. La identidad deja de ser fija y se vuelve compartida. Nuestro elenco ha vivido la invisibilización y el subestimado; al compartir el papel, se empoderan y se unen en una lucha colectiva: ser tomados en serio y encontrar su lugar en un mundo que muchas veces los margina. Aparece una comunidad que reclama su derecho a existir plenamente, a pensar, cuestionar, equivocarse y expresar complejidad”.

La producción también desafía la solemnidad que a menudo rodea a Shakespeare. “Shakespeare no es solemne. Sus discursos más altos conviven con bromas, juegos de palabras, metateatro, irreverencia y momentos de ironía. Sus personajes dialogan con el público, comparten sus pensamientos y rompen la ilusión teatral. Acercarse a Shakespeare sin solemnidad es, en ese sentido, serle fiel”.

Hamlet
Foto cortesía de Teatro La Plaza

La respuesta del público, en más de 20 países, ha sido unánime: primero curiosidad, incluso desconfianza; luego reconocimiento. “Dejan de ver a personas con síndrome de Down y empiezan a ver actores contando una historia poderosa. Los grandes temas de Shakespeare —vida, muerte, deseo, duda— se sienten cercanos y humanos, y las barreras desaparecen”.

Chela De Ferrari destaca lo que estos actores le han enseñado sobre el teatro y la autenticidad: “El teatro no necesita ‘perfección’, sino presencia. Ellos traen honestidad y vulnerabilidad al escenario; su actuación es directa, abierta, sin máscaras, y nos obliga a replantear qué entendemos por talento y virtuosismo”.

Hamlet
Foto cortesía de Teatro La Plaza

Y cuando pronuncian la pregunta más famosa de Hamlet —“ser o no ser”—, adquiere un significado nuevo: “Para ellos, resuena de manera concreta. Nos recuerda que el derecho a ‘ser’, a existir plenamente, todavía es algo que estamos aprendiendo a reconocer. ¿Qué significa ‘ser’ para quienes no encuentran espacios donde se les tome en cuenta?”

Hamlet de Teatro La Plaza se presenta en español con subtítulos en inglés, del 25 de marzo al 4 de abril en el Polonsky Shakespeare Center de Brooklyn. Es un Hamlet incisivo, conmovedor y profundamente humano: un texto clásico transformado por la fuerza y la verdad de quienes durante mucho tiempo fueron invisibilizados.