Economistas de Groundwork Collaborative (GWC) aseguran que la propuesta del alcalde Zohran Kwame Mamdani de imponer un impuesto a los millonarios es financieramente sólida en medio de las negociaciones del presupuesto fiscal 2026-2027 de la Ciudad de Nueva York.
Según el grupo, aumentar en un 2% los impuestos a quienes ganan más de $1 millón al año no solo ayudaría a equilibrar el presupuesto actual, sino que también podría cerrar déficits a largo plazo. La medida forma parte del Fair Share Act, impulsado por Mamdani y legisladores estatales, y se estima que generaría unos $4 mil millones anuales.
El impuesto aplicaría únicamente a ingresos superiores al millón de dólares. Por ejemplo, una persona que gana $1.5 millones pagaría $10,000 adicionales, mientras que alguien con ingresos de $2 millones pagaría $20,000 más.
“Es muy claro que un aumento modesto de impuestos a los millonarios —como el Fair Share Act— es preferible a recortes presupuestarios drásticos que afectarían duramente a las familias”, dijo Lindsay Owens, directora ejecutiva de GWC.

Foto: Getty Images
Presión presupuestaria en la ciudad
Expertos señalan que Nueva York enfrenta déficits estructurales debido a decisiones estatales y dinámicas económicas. Emily Eisner, economista del Fiscal Policy Institute, indicó que el estado ha trasladado costos a la ciudad mientras reduce financiamiento clave, como más de $400 millones en educación el año pasado.
“Todo esto ha ocurrido mientras los ricos en Nueva York han visto aumentar sus ingresos y reducir su carga fiscal federal”, explicó Eisner, destacando que los recortes de impuestos federales beneficiaron significativamente a los más ricos. “Los ingresos fiscales de la ciudad no han crecido al mismo ritmo que su economía”.

Foto: Lloyd Mitchell
Argumentos a favor del impuesto
Para los analistas, el impuesto a millonarios es clave para sostener la agenda de asequibilidad de Mamdani sin cargar más a la clase trabajadora. Alex Jacquez, autor del informe, explicó que la mayoría del gasto municipal es obligatorio, por lo que cerrar el déficit es esencial antes de expandir programas.
Mamdani ha advertido que, si no se aprueba el impuesto, podría verse obligado a aumentar los impuestos a la propiedad en 9.5%, lo que afectaría desproporcionadamente a familias trabajadoras. Aseguró que esta sería una “última opción” y que gravar a los más ricos es una alternativa más justa.
“¿Mi postura? Gravar a los ricos”, afirmó Mamdani en un video publicado por la Oficina del Alcalde de NYC el 1 de abril. “Asegurarnos de que los neoyorquinos más ricos y las corporaciones más rentables paguen su parte justa… Sin este impuesto, el déficit no desaparecerá y seguirá afectando a futuras generaciones. Vamos a resolver la crisis presupuestaria, pero no permitiré que sea a costa tuya”.

Susan Watts/Oficina de la Gobernadora Kathy Hochul
Resistencia política
La propuesta enfrenta resistencia política. La gobernadora Kathy Hochul no ha respaldado directamente el impuesto y ha advertido sobre la competencia con estados con menor carga fiscal. No obstante, acordó otorgar $1.5 mil millones a la ciudad para ayudar a cubrir el déficit.
“$1.5 mil millones no es algo que se otorgue todos los días. Lo hice para ayudar a crear una base mientras buscan ahorros necesarios”, dijo.
Por su parte, la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, afirmó que “todas las opciones están sobre la mesa”, aunque considera que los impuestos progresivos deberían implementarse a nivel federal.

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¿Se van los millonarios?
Uno de los principales argumentos en contra del impuesto es que provocaría una fuga de millonarios. Sin embargo, GWC sostiene que esto es un mito.
“Sabemos con certeza que la migración de millonarios es un mito”, afirmó Owens.
Datos del grupo indican que quienes más abandonan el estado son jóvenes y trabajadores, no los más ricos. Además, cuando los millonarios se mudan, suelen hacerlo a estados igualmente costosos como California, Nueva Jersey o Connecticut, no necesariamente a lugares con menores impuestos.
Solo el 15% de los millonarios que dejan Nueva York se trasladan a estados con menor carga fiscal. Incluso, estimaciones sugieren que solo 23 de 9,000 millonarios abandonarían el estado ante un aumento del 1% en impuestos.

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Impacto en la clase trabajadora
Analistas advierten que los recortes presupuestarios recaen principalmente sobre la clase trabajadora. Nueva York mantiene el sistema escolar público más grande del país, además de amplios servicios de salud y seguridad pública que dependen del financiamiento municipal.
“Estos son los servicios que mantienen a Nueva York funcionando y permiten el crecimiento económico”, señaló Jacquez.
Owens agregó que políticas como vivienda asequible y cuidado infantil no solo benefician a las familias trabajadoras, sino que también ayudan a atraer y retener población en la ciudad.
“La forma de atraer a jóvenes es garantizar vivienda y cuidado infantil accesibles”, enfatizó.
En conjunto, los economistas sostienen que la decisión final sobre el impuesto a los millonarios definirá si la ciudad protege a la clase trabajadora o traslada el peso de la crisis fiscal a quienes tienen menos recursos.






















